
El cabrio de Peugeot mantiene la hegemonía de este segmento gracias a su carácter juvenil y dinámico, pero con un aire retro en el diseño de su parte trasera que nos recuerda a los descapotables inspirados en los lujosos yates Riva de los años 50.
Si lo comparamos con su principal competidor, el Opel Tigra, ofrece un mejor acabado interior, aunque hacen que el diseño resulte austero.
El habitáculo cuenta con cuatro plazas, pero las traseras sólo pueden sacarte de un apuro en trayectos cortos, pese a que el coche esté homologado como un 2 + 2.
El parabrisas está inclinado hacía atrás para salvar del viento a los ocupantes delanteros.
La capota rígida semiautomática se recoge y se descubre cómodamente al pulsar un botón ubicado entre las dos plazas delanteras.
Mecánicamente, dispone de dos propulsores 1.6 de 110 cv, en Diesel (desde 21.340 €) y Gasolina (desde 17.810 €), y un 2 litros de 138 que se muestra voluntarioso. Si a esto sumamos el carácter deportivo que delata su pedalier, la acertada sujeción de los asientos y unas llantas de 16 pulgadas que montan unos neumáticos anchos (205/45), el coche resulta muy divertido de conducir.

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